jueves, 9 de mayo de 2013

Oscuridad


Hacía una hora desde que el sol había caído. Las calles estaban vacías y lo único que se escuchaba era el leve rumor del viento. Estaba volviendo a su casa y caminaba a ritmo constante, tiritando por el frío invernal que la rodeaba. No estaba cerca, quedaban aproximadamente veinticinco cuadras por delante y estaba ya muy cansada.
En las primeras cuadras se enfrentaba con pura valentía a una de las situaciones que más miedo le causaban, conforme avanzaba por las cuadras sus sentidos comenzaban a alterarse.  Mientras más caminaba más notaba los pasos que la seguían, sumamente silenciosos. Pretendiendo no escucharlos caminaba más rápido pero solo logró que aumentaran junto con los suyos. No se atrevía a darse la vuelta así que miró de reojo. Había alguien. Estaba tapado… ¿o no lo estaba? ¿qué había visto? Hizo lo que cualquier persona coherente haría, tratar de llegar lo más rápidamente posible a su destino. Podía imaginar millones de cosas sobre aquella persona, incluso podía imaginar que no era siquiera humano, lo cual logró ponerle los nervios a flor de piel. Se lo imaginaba sonriendo malvadamente, con ojos de gato y mirada traviesa. Era morboso. Tenía miedo.
Pensaba que quizás ese ser/humano/lo que fuere, era producto de su imaginación pero cuando sintió su respiración en la nuca supo que era completamente real. Sus músculos se tensaron como si se tratase de los de una gacela, su instinto natural le decía: huye, corre, escóndete; en definitiva, sal de ahí ya mismo. Y eso hizo, corrió con todas sus fuerzas y siguió incluso cuando le costaba respirar. El ser corría pisando sus talones, podía sentir su oscuridad, su putrefacción alzándose por encima de ella. Desesperada, buscaba con la mirada algún ser viviente pero no había nadie a esa hora. ¿Qué podía hacer? Hubiera sido mucho más fácil si tan sólo la hubiera masticado cuando estaba atrás suyo.
Llegó al punto de estar completamente exhausta y rebozando adrenalina. En un ataque de nervios giró bruscamente para enfrentar a su cazador, lo arañaría, le pegaría, pero no saldría impune. Cuando se dispuso a dar la cara frente al acosador se encontró con una calle vacía y solitaria completamente sumida en la oscuridad nocturna. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario