viernes, 31 de mayo de 2013

Australia

Necesitaba escapar de tanto dolor, un lugar en donde refugiarme. Sabía a donde ir, no sabía como llegar. Todas mis esperanzas estaban depositadas en ese lugar, donde no esperaba que las cosas fueran mejores sólo dejar atrás todo lo que me lastimaba y no volver jamás. Durante meses me encontré consolándome con la idea, y eso era lo único que me mantenía en pie, por lo que lucharía hasta el último momento. Tal vez era alocado, tal vez no tenía sentido, tal vez no me serviría o no lo lograría. Ideas alocadas que habrían funcionado en alguna novela antigua cruzaban mi mente y me arrebataban de la realidad.

Ansiaba esas playas, el sol, estar sola sin conocer a nadie en un lugar desconocido. La rutina me estaba matando, la misma calle, el mismo micro, la misma gente y el mismo corazón partido. Por ahí no lograría mi objetivo yéndome y mi corazón seguiría roto indefinidamente; pero lo único que deseaba era alejarme. Siempre escapé de las cosas porque las únicas veces que quise hacerles frente se rieron en mi cara, dejándome desolada. Y ahí estaba yo, en la misma habitación soñando como tantas veces lo que sería llegar a mi sueño. Y aunque no fuera pronto, y aunque faltaran años, lo haría, tenía que intentarlo.Me iría, dejando en este pobre y triste lugar la estela de alguien cuya existencia sería olvidada por todas esas personas que significaban algo para mí. 

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