sábado, 11 de mayo de 2013

Mundos


En un micro que conducía hacia algún lugar se transportaban alrededor de cuarenta mundos, todos al mismo tiempo. Y ahí estaba yo, con mi ínfimo y pequeño mundito, pensando en los mundos de los demás. Era raro pensar que en el mismo planeta, habían millones de realidades diferentes y yo contaba con tan solo una. Me preguntaba en qué pensaría la señora que llevaba al bebé en brazos. Cuál sería la historia de su vida, la del muchacho de rastas, la del hombre de cuarenta que creía que tenía veinte, la de la anciana cuyos ojos parecían cansados. Hubiera dado cualquier cosa por saber que pensaban o poder pensar como ellos, ver con sus ojos. Tratar de crear sus historias en mi mente, no era solamente complicado sino que también era frustrante y gastaba mis energías.
En fin, alrededor de cuarenta mundos se despedían de mí para volver a encontrarse o quizás no, con el pequeño y despistado mundo que era mi cabeza en ese momento.

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