jueves, 20 de junio de 2013

Muerte

La muerte había rondado en sus sueños, una idea que la perseguía estando despierta. La había encontrado y le suplicó que le quitara la vida; al principio se negó, pero la joven fue tan insistente que no había quedado otra alternativa. Una vez que la muerte accedió, la muchacha se permitió recordar, todo aquello que dolía y lo que no. Fueron unos breves momentos, pero en este corto tiempo la muerte se había esfumado de su sueño y sus ojos se habían abierto.

Recorrió con la mirada su habitación descubriendo que todo seguía exactamente igual y una lágrima cayó de sus ojos. Fue la lágrima que desató una cascada, un mar de lágrimas. La habían decepcionado, se vio caer y caer, hundirse bajo tierra. Entonces algo sucedió, un dolor en el pecho, agudo y persistente. Su respiración se cortó y los latidos de su corazón se detuvieron. La muerte siempre cumple su palabra.

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