viernes, 29 de marzo de 2013

Estaba sentada en el parque grande de mi casa, era un día soleado de esos en los que nada podía salir mal. Estaba leyendo. Termino de leer la última línea del capítulo. Miro a mi alrededor, ¿qué estaba mal? El viento soplaba, tenía un vacío en el estómago, no, en el pecho. Estuve todo el día tratando de convencerme de que no necesito a nadie más que a mi misma. Luché por que fuera verdad, dibujé múltiples sonrisas en mi cara y me esforcé porque fueran lo más reales posibles. No lo eran. Algo se escapaba a mi vista y no sabía que era. Dejé a un lado el libro esperando acomodar un poco mis pensamientos. Toda la tarde estaba esperando algo, sentir que estabas pensando en mí pero esta vez no lo sentí. Eso era mi hueco.
Me recosté en el pasto, me estiré tratando de encontrar eso que me faltaba y meterlo adentro mío. Me estiré hasta que supe que no había nada más que hacer. Suspiré, miré al cielo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario